Ifá en México
Sabiduría ancestral yoruba para una comunidad consciente y bien formada.
Ifá en México nace como un proyecto de divulgación, educación y preservación de la filosofía de vida de los pueblos originarios de Nigeria, cuyas tradiciones y costumbres se han sostenido, transmitido y resguardado a través del sistema de Ifá.
Ifá constituye una fuente de conocimiento ancestral que integra saberes sobre la cultura, la lengua, la historia y la medicina tradicional del pueblo yoruba. Más allá de una práctica espiritual, Ifá representa un sistema social y cultural que ha permitido la continuidad y preservación de este legado tanto en África como en la diáspora.
Nuestro propósito es compartir este conocimiento desde el respeto, la ética y la correcta transmisión de sus enseñanzas, fomentando la formación de una comunidad informada, consciente y comprometida con su estudio y práctica responsable.
Equipo Ohun Àbáláyé Atijọ
Hace 20 años, Ifá irrumpió en mi vida como un juego de enigmas para un niño: versos cantados en tonadas hipnóticas, opele que bailaban como amigos invisibles, y un universo de espiritualidad que susurraban secretos en el viento. Lo estudiaba con ojos curiosos, mente abierta como un odù fresco en la palma de un babalawo paciente —no por dogma, sino por pura maravilla. Ese niño no ha marchitado ; vive en mí, intacto, recordándome que Ifá no es posesión de respuestas, sino danza eterna con lo desconocido.
Pero a los 20, la madurez revela su paradoja: cuanto más camino, menos “respuestas” absolutas hallo. Ifá no es un manual de certezas; es un espejo vivo que refleja tu historia patronal, invitándote a madurar sin petrificarte en dogmas. Ese niño inicial me salva de convertirme en autómata religioso
El ave que nació hace 20 años versa y se interpreta así:
Osan pon kanrin-kanrin
awo won o see ka’mu
Oorun kantari gbongbon-ongbon
awo won o see fi akaso gun
Maanso, maa nso
Interpretación:
Osan pon kanrin-kanrin / awo won o see ka’mu”:
El sol irradia su calor kanrin-kanrin —intenso, vital, generoso en luz y energía para la vida entera.
Pero no lo “arrancamos como naranjas maduras” porque sus dones no son botín egoísta; fluyen en equilibrio natural. Percibimos sus beneficios (calor que nutre cosechas, ilumina caminos), mas ignoramos cómo extraerlos a nuestra merced sin alterar el orden cósmico.
Es la primera advertencia: respeta lo establecido, con sus virtudes y misterios.
Oorun kantari gbongbon-ongbon / awo won o see fi akaso gun”: Cuando el sol asciende en su zenit gbongbon-ongbon —poder pleno, imparable—, no erigimos escaleras para “rozarlo”.
No por soberbia humana, sino porque su trayectoria obedece leyes complejas de Eledumare: órbitas celestiales, ciclos estacionales, equilibrio ecológico.
Forzarlo cambiaría el sentido del mundo —días eternos, sequías catastróficas—, rompiendo la armonía que sostiene la creación.
Estudiando y aprendiendo sobre “las horas de vuelo acumuladas en este campo “ puedo compartirles que:
Los tiempos de introspección, hay muchas batallas internas contra lo inevitable. Hay órdenes cósmicos que seguirán siendo percibidos como un caos pero que a través de esa voluntad cósmica , debemos buscar encontrar una armonía.
Gracias a todos , su presencia ha contribuido en muchas formas de entender este mundo.
Seguiré orando y trabajando en dar servicio a las generaciones futuras a partir de los cimientos logrados.
Con aprecio.